Guetar n'esti blogue

lunes, 24 de octubre de 2011

Crónica de una aventura africana


A ojos de un europeo África es la viva encarnación del exotismo, resultando sorprendente la variedad de paisajes, razas y culturas que la pueblan, superior, a mi modesto entender, a las del resto de continentes. Nos encontramos además en el continente menos desarrollado, con todo lo que esto conlleva consigo. Ahí tenemos infinitas áreas desérticas como el mismísimo Sahara, que nace directamente de las playas arenosas de Mauritania para cruzar todo el norte de África, enlazando en una sucesión de parajes yermos que termina muriendo a los pies del Mar Rojo. Todo el centro, en su franja costera, es un sinfín de innumerables deltas sinuosos, laberínticos, con impenetrables manglares demarcando sus contornos. Al sur empiezan grandes mesetas, a veces terriblemente inhóspitas, como las de Namibia, para encontrarnos en el extremo sur con territorios más agradecidos, con una orografía y un paisaje que recuerdan ligeramente a los del norte peninsular.

Culturalmente, y sin miedo a caer en el tipismo, se puede afirmar que es un mosaico incomprensible, en el que naciones nacidas tras la descolonización atendiendo a fronteras de gabinete presentan una heterogeneidad inimaginable en Europa. Así tenemos áreas con importantes minorías blancas o hindúes como Sudáfrica o Namibia, países multiétnicos y con unas tensiones religiosas más que latentes, como Nigeria o el recientemente desmembrado Sudán. Países diseminados en varios pedazos como Angola, con su enclave de Cabinda encerrado entre la mar y el Congo, o países totalmente artificiales como la Guinea Ecuatorial, conformada por los   coloniales españoles, distantes unos de otros miles de kilómetros. Es curioso cuando al visitar un país del golfo de guinea uno se encuentra que cada hombre que ve tiene unas curiosas marcas en la cara. Al preguntar por el origen de las mismas te encuentras que cada tipología define la pertenencia a una tribu en concreto, y que en todo aquel marasmo de hombres que puedes encontrar a tu alrededor en un momento dado coexisten decenas de grupos étnicos.

No es mi intención realizar un tratado sobre el África (mis conocimientos no son los suficientes, ni mucho menos), sino narrar mi última visita al África negra a bordo de un mercante español y lo en ella acontecido, y es que, después de todo, y pese a los muchos años transcurridos desde las grandes exploraciones africanas de Livingstone y Stanley, para el común de los mortales sigue siendo un mundo desconocido, arcaico, exótico, atractivo y peligroso. Seguimos siendo millones los que todavía no hemos encontrado las fuentes del Nilo.



Dio comienzo esta travesía en Santa Cruz de Tenerife, una de las principales plazas de las Islas Canarias, uno de los territorios españoles geográficamente enclavados en el continente africano. A la sombra del Teide cargamos nuestro barco, el Mar Victoria, con asfalto destinado a Dakar (Senegal) y Oghara (Nigeria). El viaje hasta Dakar, dos días y medio, fue bueno, con la mar calma y sol de justicia que caía imponente sobre la cubierta. Dakar se encuentra en el extremo más occidental de Senegal, a lo largo de una península que forma el cabo Vert. Recuerda ligeramente a Xixón en su configuración geográfica, nacida al pie de un promontorio peninsular, extendiéndose posteriormente hacia el interior y a lo largo de la costa, tanto hacia el norte como hacia el sur. Es una ciudad moderna, altamente urbanizada para los estándares africanos, y una de las poblaciones más grandes en la costa oeste africana. Es además uno de sus principales puertos, tanto para el tránsito de mercancía entre el interior del continente como para realizar operaciones de aprovisionamiento y redistribución de las mercancías venidas de Europa y América principalmente. Con ser eminentemente africana es uno de esos lugares donde es claramente visible la mano europea, especialmente francesa, que aún hoy tiene grandes intereses en la zona así como una presencia clara, con una importante colonia de ciudadanos franceses en el lugar. Lo cierto que lo que más me llamó la atención del lugar fueron dos cosas que enlazan el mundo europeo con el local. La primera es un pequeño islote en medio de la ensenada sobre la que se asienta el puerto de Dakar. Recibe el nombre de Ile de Gorée. En ella se levantan una serie de fortalezas que protegían el puerto, otrora una de las principales bases navales francesas en ultramar, junto con un conjunto de edificios destinados originariamente a ser el centro del comercio de esclavos del lugar, conservado hoy en día como patrimonio de la humanidad y con un museo dedicado al tráfico de seres humanos. Todo el conjunto, levantado en piedra, rezuma entre sus desconchones el olor a la presencia francesa en el lugar. La segunda es el genuino sabor del comercio en África, aquella que consiste en sentarte frente a cuatro o cinco vendedores y pasarse dos horas negociando duramente la compra de un montón de cachivaches de artesanía a modo de souvenir. Toda una experiencia increíblemente divertida que termina, casi inevitablemente, con una maleta llena de souvenires, unos cuantos euros de menos en la cartera, y el pleno convencimiento de que esos comerciantes son unos auténticos artistas en empaquetarle al guiri un montón de trastos de madera, haciendo un buen negocio, y dejándole siempre al extranjero la sensación de que a salido muy beneficiado del regateo.


La continuación del viaje suponía ir a Nigeria, y esto ya es un punto y aparte. Nigeria, y los países vecinos como Benin, es otro mundo. Para empezar supone adentrarse en unas aguas en las que docenas de buques son asaltados por piratas todos los años. Supone entrar en unos países altamente inestables, con conflictos de índole étnica y religiosa en su interior que recurrentemente desembocan en estallidos violentos que dejan cientos de muertos. Son países con un altísimo grado de corrupción en el que las fuerzas del orden (policía y militares) son una de las fuentes principales de inseguridad. Son países, en suma, en los que la violencia es el pan nuestro de cada día.

No era la primera vez que viajaba a Nigeria, pero esta vez no iba a una ciudad como Lagos, capital económica del país, sino a un poblado en mitad de ningún sitio, rodeado de manglares, jungla y ríos. Íbamos a una zona de elevada peligrosidad y cuyo nombre ya deja una impresión desagradable: el río Escravos.


Aunque oficialmente es una zona en paz, a efectos de seguridad marítima y debido a los continuos actos de piratería las aguas de Benin y Nigeria por encima del paralelo de 3º N se consideran zona de guerra. Nuestra única protección consistía en intentar pasar desapercibidos, navegar encerrados en el barco, y cincuenta metros de alambrada con cuchillas que no sabíamos ni como utilizar.

El viaje fue plácido, navegando a buena velocidad empujados por la corriente de Guinea, escoltados por continuos bancos de peces voladores y delfines, y más ocasionalmente, por alguna que otra ballena. El primer incidente, o incidencia, se produjo el 9 de octubre, poco después de entrar de guardia a las 4 de la mañana. Navegábamos al sur de Ghana cuando recibí un mensaje por medio del AIS (un sistema de identificación de buques por ondas de VHF). Literalmente decía:

“Como se os ocurre ir a Nigeria!! Este barco ha estado 11 días secuestrado.”

Inquiridos sobre su identidad me contestó con un nombre que lo dejaba todo claro: Mattheos I. Buque de bandera de conveniencia que fue secuestrado durante 11 días en aguas de Benin y llevado a Nigeria, donde le sustrajeron unas 7000 toneladas de gasóleo de la carga, además de robar a los tripulantes sus efectos personales. Cinco de estos tripulantes, entre ellos el primer oficial que me envió el mensaje, eran españoles. Afortunadamente no hubo heridos.


Empezaban bien las cosas. Seguimos navegando rumbo al río Escravos, y por seguridad, el último día y medio con guardias dobles y navegando sin luces durante la noche. Lo cierto es que llegamos sin mayores percances al río, pero aquí, durante la maniobra de entrada, pasó algo que nos sería muy familiar en las jornadas venideras. El barco tocó fondo en varias ocasiones en la barra del río, llegando a quedar parado por momentos, pero, afortunadamente saliendo por sus propios medios antes de que la bajada de la marea nos pusiera en situación comprometida. Una posibilidad que los restos de dos buques varados en la orilla hacían muy real. Una vez dentro del río fondeamos, pues por delante nos quedaban 7 horas de travesía por ríos y canales del delta, lugares sin luces, balizas o boyas que marquen un canal navegable. Ahí todo dependería del buen ojo y de la lectura que del río supiera hacer el práctico.


 Al día siguiente la maniobra nos llevó por el río Nana, desde el Escravos hasta el río Benin. Un paso estrecho en un mar de manglares frondosísimos, en los que pequeños poblados dispersos de cuatro o cinco cabañas de madera y hojas de palma eran la única señal de presencia humana, una presencia humana no muy diferente a la que se encontrarían los primeros navegantes portugueses que recorrieron estas tierras. Estos poblados pesqueros estaban llenos de canoas en los que faenaban con admirable maestría mujeres y niños (hombres apenas), dándose múltiples casos en los que un niño de apenas 7 u 8 años se bastaba para gobernar la embarcación a golpe de remo y tender/recoger los precarios aparejos de pesca. Según pasábamos no desaprovechaban la ocasión de acercarse cuanto les era posible con la esperanza de conseguir cualquier cosa que pudiéramos darles. Un paisaje humano ciertamente exótico a la vista de mis ojos, pero ante el que no puedo evitar sentir una profunda sensación de tristeza e impotencia al ver gente vivir en tanta miseria pidiéndote cualquier cosa, unos bidones de plástico vacíos, algo de comida o ropa, y no tener nada que darles.


 Una vez atracados lo de siempre. Un número ingente de autoridades bien provistas de multas y amenazas dispuestas a salir del barco con la bolsa bien llena de lo que fuera. Es increíble la variedad de organismos públicos que en estos países tienen algo que decir a la llegada de un barco. Uno llega a pensar que estos si que son países de funcionarios. La escala no habría pasado de una más con sus líneas de tierra obstruidas y en mal estado, las nubes de mosquitos, escarabajos de tamaños imposibles y mariposas, el croar de millones de ranas y el cri-cri de algún grillo solitario, si no hubiese ocurrido un incidente la primera noche atracados.


Me encontraba en la popa haciendo fotos a una puesta de sol muy hermosa sobre el río, con un cielo cubierto de tonalidades amoratadas cuando un objeto extraño sobre el agua atrajo mi atención. Al principio curiosidad, a continuación nerviosismo e intranquilidad. Entré dentro y llamé al capitán.

-          Antonio, ¿A ti que te parece eso?
-          No sé
-          Antonio, o eso es un espantapájaros muy bien hecho o es un tío muerto flotando en el agua.

Desafortunadamente no era un espantapájaros. La corriente del río nos fue acercando poco a poco al infortunado hacia nosotros. Presentaba un aspecto terrible, totalmente blanquecino pese a tratarse de una persona de color. No sabría decir si era hombre o mujer. Estaba de espaldas, desnudo a excepción de un slip o braga, con la cabeza bajo el agua, los brazos en cruz y las piernas abiertas. Quedó inicialmente atrapado bajo el casco del barco para, con posterioridad, seguir el rumbo que le marcaba la corriente en dirección a la ciudad más cercana, Sappele. Llamamos la atención a la gente de tierra, a los de seguridad, al agente. Lo único que nos contestaron fue que hiciéramos fotos, y que mandarían una lancha a recogerlo. Nunca apareció. La gente de la Terminal se reía con una expresión que me recordaba grandemente a esa risa de suficiencia que nosotros mismos lanzamos cada vez que vemos como un turista madrileño se sorprende al ver vacas paciendo en un prado. Demasiado familiarizados con cosas así. Fue una noche muy desagradable.


Cuatro días nos llevó descargar y salir huyendo de allí. Cuatro días de autoridades con bolsas abiertas en las manos y amenazas de multas y castigos en la boca. De buques cubiertos de alambradas y miríadas de insectos. Salimos deshaciendo el camino andado, volviendo a sumergirnos en el laberinto de manglares, con sus poblados y canoas, sus niños y mujeres, tocando multitud de veces con la arena del fondo, hasta que ganamos el mar. Sólo nos quedaba día y medio de navegación por aguas peligrosas y volveríamos a la tranquilidad. Un día y una noche navegando sin luces, con algunos equipos que podían delatar nuestra presencia apagados, con cuatro personas en guardia a todas horas. Poco a poco íbamos dejando lo peor atrás: Nigeria, Benin, Togo…

Estábamos llegando a la altura del cabo Three Points, como límite de la zona segura, cuando casi al acabar la guardia a las 8 de la tarde aparecen un par de pequeños puntos en el radar. Buscamos con los prismáticos tanto el marinero como yo pero no vemos nada más que las olas y el horizonte, pero esos dos puntos siguen ahí, uno estático y el más próximo con rumbo de interceptación con nosotros. Al final, tras escrutar cuidadosamente la zona vemos la embarcación más cercana, un cayuco que sube y baja entre las olas y aproximándose. En la cubierta por lo menos seis o siete sombras que parecen hombres.

            Sube el Capitán y otro marinero.

-          ¿Nos asaltan los piratas? – me preguntó con tono desenfadado al vernos al rsto prismáticos en mano otear el horizonte.

-          No lo sé, pero esto mosquea. Un cayuco con media docena de tíos intentando cogernos a 65 millas de la costa. No es normal.

Seguimos visualmente como se acercaba trabajosamente al tiempo que ordenábamos cerrar todas las puertas que estaban abiertas en la habilitación, encerrándonos en nuestro propio barco. Al final el estado de la mar fue nuestro aliado, y el cayuco, muchísimo más pequeño y débil, no podía mantener una velocidad como la que llevábamos frente a ese oleaje.

Nunca sabremos si era o no una embarcación pirata, pero lo parecía en todos sus aspectos. Para empezar iba acompañada de una que no intervenía directamente en el asalto, probablemente la nodriza que transportaría al cayuco desde la costa hasta alta mar. Hay que tener en cuenta la distancia, 65 millas de la costa más cercana, unos 120 kilómetros, una distancia inusual para estas embarcaciones cuando se dedican a la pesca. Si hubiésemos navegado dos o tres millas más hacia el norte o fuésemos un buque al pairo esperando orden de entrar en puerto habríamos sido presa fácil.

El resto del viaje transcurrió ya libre de incidentes. Todos pudimos volver a nuestra rutinaria vida marina, a un trabajo las más de las veces tranquilo, las pocas duro, esperando llegar a Canarias para poder volver a hablar con la familia veintidós días después. Un viaje sumergidos en ese microcosmos que es un barco, con catorce personas encerradas en él, con sus roces y sus gracias, afinidades y recelos, con el ansia en común de acabar campaña y volver a casa.

Fin de E.T.A.


Hoy, día 21 de octubre de 2011, a las 06:00 h, recibo la noticia de que E.T.A. abandona la lucha armada. Inicialmente siento alegría y un poco de sorpresa. Aunque ya se venía comentando en los medios de comunicación que la organización se encontraba totalmente agotada, uno procura no dejarse llevar y desconfiar de noticias que anuncian un final varias veces pregonado.

Sin embargo, a esa sensación inicial de que algo bueno ha pasado sigue otra totalmente contraria, de que algo muy malo está por venir. Algo muy malo y muy desagradable.

Aislado en esta burbuja informativa que es el barco, quizás llegue ya demasiado tarde, y para cuando publique esta opinión todo sean ya hechos consumados y no pueda  un discernirse entre un negro presagio y una opinión a posteriori.

Creo que ahora, y más teniendo elecciones generales a un mes vista, se acerca un espectáculo espantoso. Tenemos una clase política que nos ha demostrado en multitud de ocasiones que no sabe estar a la altura de las circunstancias. Una clase política que hace de la actividad de la representación pública un modo de vida y de proyección personal ajena al bienestar común del pueblo. Ahora vendrá esa piara de cerdos solazándose mientras se revuelcan en el barro y en su propia mierda. Ahora viene la vergüenza de los políticos discutiendo el ¿Quién puso más? ¿Quién hizo más? ¿A quién le toca más parte del mérito por haber acabado con una organización criminal que durante muchos años tiñó de sangre y preocupación las calles de este país? Veremos a cada partido poner en la balanza sus muertos asegurando que pesan más que los del contrario. Se tirarán vísceras a la cara y ladrarán y escupirán insultos a las víctimas contrarias. No me gusta, y no creo que a nadie le guste, pero sé que pasará.

Pobre España.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Caleyando polos montes de Tudela

     Los montes de Tudela son un cordal asitiaú al sur del conceyu d'Uviéu, na llinde colos de Llangréu y Mieres. Forma la llende sur del antigüu conceyu de Tudela, nel valle del mesmu nome que forma'l Nalón ente la foz de Entepeñes y el valle d'Olloniegu. Nesti cordal allúgase la mayor altura del conceyu d'Uviéu, nel Picu Escobín o Picayu, con 714 m. Comu si se tratare d'un mundiu en pequeñu, n'ellos puen atopase una enorme bayura de paisaxes, dende los petreos roquedos calcáreos na fastera oriental, onde les canteres de piedra y cementu tarazen los cumales hasta los conglomeraos na fastera ocidental, pasando polos valles magrizos au, notros tiempos non bien alloñaos, medraron los fornos de teyes y lladriyos. Vetes de carbón dieron-i un pasáu mineru que entá güei amuesa les sos güelgues: la mina'l valle, el cestu, el fornu, el pozu Olloniegu, milenta chamizos y trincheres de esplotaciones a cielu abiertu. Llavaderos de mineral somorguiaos nun mar de felechos, vagonetes escaecíes nes caleyes o bocamines zarraes.

El Picu Castiellu dende'l Berrubia
     De la cordalera principal van saliendo vallinos estrechos formaos por reguerinos de pocu caudal que diben finando nel Nalón. A la vera d'estos, na parte más baxo, xurdieron los pueblos y llugares, y les sos fasteres foron camudando dende'l monte xabaz a la igüa d'un monte baxu d'aldea, nel que los praos de pastu entemecense coles pumaraes o los castañeos. Angüañu, pol abandonu del ganáu, munches d'estes corraes foron invadíes pola sebe, polos árboles, tornando puquiñín a pocu al so xeitu de monte xabaz, pero entá queden caleyes y pistes que nos permiten percorrer estos llugares y esfrutar de biesques de castaños y fayes, ablanos y carbayos, xardones, cerezales, mofu y felechos y milenta coses más. Arriba, onde´l bosque autóctonu muerre, ellí onde los llabores mineros abandonaos lo permiten, nacen ocalitalesy pinares, agarraos colos sos raigaños a tierres probes y roca desnuda. Un llugar au podemos atopar toa triba d'animales, dende les gafures y rancuayos nos bebederos pal ganáu, a les sacaveres y culiebres que anden polos praos, porcuspines ya melandros, esquiles, curuxes y raitanes. Raposos, xabariles, y arribón, el llagartu verdinegru asoleyando ente les piedres. Y munchos, munchos otros más que dan-i a biesques y cotollales un aliendu de vida fabulosu.

La natura, cuando el home se va, torna polo suyo
    Hai dellos caminos que se puen facer. Pué subise dende Olloniegu, por onde la torre del pozu, siguiendo una caleya na que puen vese losrestos de la caxa d'una antigua carretera, ensin acabar, que tinía que xunir Uviéu con Mieres ensin tener que pasar pol Padrún. Entá güei queda un tunel d'hormigón de más de 50 metros en metanes el monte, medio somorguio ente escombros y barru. Tamién pue dise por Veguín, pasando xunto lo que yera la mina'l cestu ya la mina'l valle (au dexara la so vida el güelu que me dio nome). Pue dise pola Mortera, pasando xunto'l castiellu Tudela y caminando a la vera los grabaos del Picu Berrubia. Puen facese a la fin munchos caminos, toos ellos bien prestosos. A mi, personalmente, el que más me presta ye el xubir por Tudela Agüeria, la antigua capital del conceyu, pol camín del Molín, pa dir dempués pol de Feleches y llegar a Les Mines, pa dempués tornar a mandrecha siguiendo tola cordalera hasta algamar el Picu Berrubia, baxando dempués hasta les mines d'Olloniegu. Esti camín permíteme atopar con toles ayalgues que guarden estos montes, dende les mates de castaños, los carbayones a la vera'l camín, o los peñatos enllenos de fósiles marínos, ensin escaecese de les vistes que dende lo alto puén algamase a ver. Los petroglifos merecen una reseña aparte. Aunque desconocíos pol común de la xente, los grabaos del picu Berrubia son la más grande y variada estación arqueolóxica asturina d'esti arte, sicasí, el Peñatu de Llanes seya'l más nomáu ya'l más espectacular. Cunta la lleenda que estos grabaos dexaranlos los misteriosos moros, y n'ellos dicíase, a quien fuere a descifralos, au se podía atopar una ayalga tapecía. Equí podemos atopar, munches vegaes ocultes pal güeyu nun avezao, figures antropomorfes, cruces, ferraures, trazos lliniales y cazoletes, ídolos reticulares, etc. Prometo más alantre facer un artículu a fondu pa amosar esta maravía.

La peña les ferraures del Picu Berrubia
    Parte'l camín dende'l campu la ilesia de Santiago, en Tudela Agüeria. una pista hormogoná que sube seliquino ente muries de praos y sebes, dexando'l Molín a mandrecha, ruaos pol correr del regueru no fondo'l valle. Atopamos al llegra al Molín, malamente, a manzorga'l camín, los restos d'un fornu teyes que ellí esistiere, pudiéndose apreciar nos praos les marques de los trabayos d'estración del magre. Seguimos el camín principal ensin dexalu pa tomar nengún de los ramales que dacuando van xurdiendo pa dir a los diferentes zones de praos o pumaraes. Asina diremos dexando atrás les caleyes que dirán pa la Fuente'l Cura y el Castañéu'l Sol, la que va pal Cantu la Flecha, etc. A medida que avanzamos el camín tórnase más y más pindiu, especialmente al algamar la parte na que desapaez l'hormigón. Adientrámonos nuna zona na que la biesca gana terrén, especialmente castaños y ablanos, nel que entá se abre dalgún práu coles muries d'una cabaña cayía. Equí puese ver una pequeña maravía de la Asturies rural, desapaecía pol abandonu y el hormigonáu de caminos y caleyes, y que remóntanos a una teúnica constructiva de caminos enraigoñá con Roma. N'otros tiempos, cuando'l home usaba tolos díis el monte pa trabayar, pa dir de un pueblu a otru, etc, col fin de permitir el bon usu de los caminos colos rigores del iviernu, estos solíen cubrise con una calzáa de piedres al xeitu de les calzaes romanes. Asína evitabase el enllamorgáu de los caminos y que foren fácilmente prauticables polos paisanos, el ganáu, carros y montures pesie lo que lloviere. Estes calzaes foron desapareciendo pol abandonu, pol asfaltáu o pola apertura de pistes pala tala de mates. N'esti tramu de caleya entá puen apreciase estes calzaes, nun siendo l'únicu, por suerte, que entá asina queda por estos montes.
Restos d'una herencia cultural de milenta años
    Dexando atrás la parte más frondosa de la biesca autóctona entramos nun ocalital, formáu casique enteru por árboles mozos, de pequeñu tamañu, emplegaos antañu nos llabores mineros pol so bien resistir la humedá. Tamós llegando a les mines, na parte alta del monte, onde años atrás abrieronse chamizos y esplotaciones legales, un llugar nel que les vetes de carbón amestense cola roca y el conglomeráu en sentí horizontal. Hai pocos años tovía se ficieron trabayos a cielu abiertu aquí. Ye un llugar de suelu probe, nel que a poco qu'escarbes atopas roca. Los árboles nun son a medrar más que en llugaes aislaos. Ye terrén de monte baxu, tierra de cotolles y caballos sueltos, dende la que acolómbrase la ciudá d'Uviéu per enriba San Esteban de les Cruces. Dende esti llugar, no centro la cordal de los montes de Tudela, pue tomase camín  que nos lleve a Veguín o Anieves, o al mesmu conceyu Llangréu. Si tornamos a mandrecha podemos dir hasta'l picu Gúa, au se asienten los únicos túmulos neolíticos catalogaos nel conceyu d'Uviéu, siguiendo un camín que trescurre polo alto los cumales, cruciando picos y mayaos camín de Mieres. Tomando camín pal norte podemos averanos hasta el Berrubia, y un poquitín más abaxu les Escobadielles y el Picu Castiellu, na Fócara.

Camín de Feleches
     A metanes del camín que xune les Mines col Berrubia, parte un pista de tierra que desciende rápidamente camín de San Frechoso onde, averao al regueru que-i da nome al valle, ta el Pozu Olloniegu. Esta pista baxa primero ente les cotolles que cubren la pindia cara oeste del cordal del Berrubia, pa dir dempués somorguiándose de nueu en monte atlánticu y praos de pastu, pasando averaos a varios caseríos y finando xunto les instalaciones mineres güei tristemente abandonaes.
Castillete del pozu Olloniegu. Semeya de Adrián San Mrtín Prieto (Archivo Histórico Minero)
P.S. - La vida nun yemás que un dir y tornar, siguiendo milenta vegaes el mesmu camín que un día tomamos. Dexo esta nota au bien tinía que dir un post que dexare dellos meses atrás (Tornando a la mar) , y ye que mañana taré camín de Portugal, onde espérame'l barcu nel que pasaré los prósimos meses navegando por Africa y norte d'Europa.
    

sábado, 10 de septiembre de 2011

Torres y Castiellos pol valle'l ríu Trubia

     Ye'l valle del ríu Trubia un de los llugares más guapos que n'Asturies puen atopase. Dende la mesma Trubia hasta algamar Llión al otru llau los puertos de Güeria (llugar impresionante) o Ventana, cruciando los conceyos de Uviéu, Santu Adrianu, Proaza, Teverga y Quirós, a lo llargo d'unos valles estrechos enmarcaos por montes de calizu y biesques autóctones, son a atopase munches ayalgues naturales, etnográfiques ya hestóriques. De dalgunes d'estes caberes son de les que voi falar, en concretu de los castiellos y torres que entá güei pueblen estos valles.

     Durante cientos d'años per estos montes tevo'l principal camín d'entrá n'Asturies, el Camín Real de la Mesa, lo que fizo que'l control d'esti vial fuere vital pa caltener una posición de poder n'Asturies medieval. Asina foi que d'estos valles salieren dalgunes de les más poderoses families de la nobleza astur comu los González de Tuñón o los Bernaldo de Quirós. Como amuesa del so poder y col fin de caltener el control del Camín Real y los pueblos de la redolada, xurdieron castiellos, torruxones y palacios fortificaos. Asina nomes comu Buanga, Alba de Quirós, Alesga o Proaza pasaron a formar parte de la hestoria medieval d'Asturies, siendo actores de les páxines más axitaes d'aquel entós. Nun ye'l mi procuru el d'asoleyar un estudiu sesudu de tolos castiellos y torres que puen atopase. Falaré de dalgunos d'ellos, dando dalgún datu y cuntando dalguna de les hestories que entá güei resuenen ente les sos muries. De xuru que munches otres quedarán al marxe, pero eso pue iguase nel futuru.

     Entrando nel valle, dexando atrás el conceyu d'Uviéu, au se puén atopar los restos del Castiellu de Buanga, nos montes de Trubia, ya'l conceyu de Santu Adrianu, nel que tamién se tien recoyío la esistencia d'un castielu nel picu Collaín, atopamos la primer torre, la de la casa de los Vazquez de Prada. Ye esta torre lo que queda dún conxuntu señorial que tien orixe nel sieglu XIV. Antañu la fortaleza, que controlaba la mesma vega ya'l Camín Real, tinía dos torres cuadraes xuníos por un bloque residencial. Angüañu namás queden en pié un de les torres y restos de muries de construciones anexes d'orixe postreru. La torre ye de planta cuadrada, tien tres altures y ta rematá con teyau a cuatru agües. Pesie a tar asitiá nun llugar bien guapu, a la vera'l trubia y rodiáu d'arboles, el casu ye que ta casique abandonáu, sin que se-i faigan trabayos de restauración/caltenimientu. Quiciaes el díi que caiga abaxo la torre baxo'l pesu los años, la hestoria, el podrigañu y la humedá daquién na casa'l conceyu o la conseyería cultura se lleve les manes a la cabeza.

Torre de la casa de los Vazquez de Prada
     Deseguío, namás aportar a Proaza, atopamos un de les construciones que en meyor estáu se conserven. Ye la nomá Torre de Proaza, del Campu o de los González de Tuñón. Esti torruxón, de planta circular y diámetru descendente a midía que asciende n'altor, tien cuatru altures. Ta construyíu, como yera vezu, de sillarexu les muries, y sillares los vanos. Les muries son, comu ye d'imaxinar, de bon grosor, tremaes de saeteres y dalguna ventanina. Tien tamién dos puertes d'acesu feches con sillares y arcos oxivales, una na primera planta y la otra na segunda. Esta taba fecha pa permitir la entrá al traviés d'un puente llevadizu. Ye tamíen curioso ver como'l regueru que pasa al llau fai casique un circulu al rodiu la torre, y ye que'l cursu d'esti foi desviáu pa facer d'elli el primer aniellu defensivu al xeitu d'un fosu que de xuru daría pasu a una empalizá de maera. L'orixe del torruxón ta nel sieglu XV, cuandu la mandara construyir un noble local, Diego Vázquez de Prada con permisu de los Reis Católicos.
Torre del Campu
     Nel conceyu de Proaza entá puén atopase d'ellos restos más, un de los cuales ye'l castiellu de Proaza, asitiáu na Peña Castiellu, na  redolada del pueblín de Proacina. N'esti castiellu, güei destruyíu y del que namás puén acolumbrase dellos restos llibrose batalla ente les güestes del conde Gonzálo Pelaez, posesor del castiellu, y les tropes del Rei de Alfonso VII de Castiella durante'l segundu llevantamientu del noble astur. Cuenten les cróniques que tando la plaza sitiá poles tropes del rei castellán, el mesmu Alfonso foi derribau al ser asaetiáu el so caballu, tras lo cualo llevantó'l sitiu y abandonó les Asturies, dexando la llucha xabaz escontra les güestes de Gonzalo Pelaez en manes del so enemigu cabezaleru n'este tierres, el conde Suero Bermudiz. Dalguna vegá, ya seya por tracamundiu del nome ente'l castiellu ya la pola de Proaza, allugose esti combate na torre del Campu, pesie a ser de cronoloxía posterior. Amás, hai de tenese en cunta que los castiellos d'esa dómina (sieglu XII) taben emplazaos siempre n'altor. Yeren construciones pequeñes, con poques estructures, nos que les fuercies ellí acantonaes nun pasaben, nel fragor de la batalla, de dos o tres docenes d'homes. En tiempos de paz, los llabores de control del territoriu o cobro d'impuestos podíen tar en manes de media docena de homes d'armes.

     Siguiendo camín de los puertos, desviandonos a mandrecha, al final d'una carreterina que serpente per ente montes y praos, aportamos a Banduxu, un de los pueblos más guapos y pintorescos d'Asturies. Tou el formáu por cases de piedra y maera que guarden con procuru el xeitu de la tradición, ensin romper col aire medieval que la torre de Banduxu, la ilesia románica de Santa María o'l cementeriu (asitiau en metanes l'aldea) i dan. La Torre de Banduxu, o de los Tuñón, tien orixe tamién nel sieglu XV. Tien un aire a la de Proaza, aunque equi entá conservase toa ella en bon estáu, estructures interiores inclusive. Esta torre, circular, de mampostería y sillarexu, sillares en vanu, con ventanines y saeteres ta llevantá enriba una llosa en metá del pueblu. No alto la torre pue vese el escudu heráldicu colos blasones de los Tuñón, los Miranda y los Banduxu con una torre en mediu de dos llances.

Banduxu
     En Banduxu hai otra ayalguina que nun tenemos que escaecer aunque nun seya'l oxetivu d'esti post: los horros. Tienen estos horros la peculiaridá de tener, amás de dalgún de los grabaos tan típicos nos horros astures, de pintures, pintures nes que se puén ver caballeros lluchando (un d'ellos en suelu col caballu asaetiáu, quiciabes representando les lluches de Gonzalo Pelaez ya Alfonso VII nel s. XII), llobos, etc. Alcuérdome de ver una figura d'un guerreru a caballu asemeyau a los que amuesense na famosa diadema de Moñes.

Un de les pintures que puén atopase nos horros de Banduxu
      Dexando al llau restos d'otros torruxones y castiellos aportamos al conceyu de Quirós, nel que tienense noticies de la esistencia de cuatro fortificaciones, dos d'elles desaniciaes, otra entá sin localizar y la cuarta, un de les más famoses d'Asturies, el Castiellu d'Alba de Quirós, guardián de les Asturies. Asitiase el castiellu d'Alba nun picayu rocosu a la manzorga de la carretera que sube a Faéu y Fresnéu dende Arroxu. Esti castiellu, somorguiau baxo un mar d'árboles y sebes, entá dexa ver restos de les muries así como dalgún restu de un alxibe pal agua. Construyíu nun llugar de acesu abegosu la so defensa sofitábase na inacesibilidá que'l llugar i daba, pues al tar enriba d'un crestón rocosu cayendo parte de les muries al filu'l cantil con unos pocos soldaos podía enfrentase a fuercies muy superiores. Tevo esti castiellu muncha importancia nos llevantamientos del conde Gonzalo Pelaez escontra Alfonso VII, siendo sitiau ya incendiáu por esti caberu. L'orixe del castiellu entá nu ta perclaru. De xuru pue dicise que les ruines que agora podemos visitar son de dómina baxumedieval, nun pudiéndose descartiar que d'aniciu fora un castiellu o torruxón de vixilancia de la vía romana, que se caltuviera n'usu cola llegada de los pueblos visigodos y la posterior llucha escontra los musulmanes, al ser un de les primeres fortaleces que'l invasor diba atopar al entrar n'Asturies Trasmontana dende les tierres llioneses.

Restos del Castiellu d'Alba de Quirós
      Recoyéronse d'esti castiellu lleendes de ayalgues tapecíes polos moros, falando de antiguos tuneles que partíen del castiellu y llegaben a la vera'l ríu. Esta lleenda ye percomún en, polo menos, tol ocidente peninsular, atopándose en otros munchos castiellos y torres, comu ye'l de Tudela, que según dicíen tenía un tunel que llegaba al mesmu ríu Nalón, que güei ta a dos o tres kilómetros de distancia.

    Tomando un desvíu nel pueblu de Caranga Baxu entramos nel conceyu Teverga. Equí tenemos un pequeñu valle a la solombra la peña Sobia que vién dende'l puertu ventana, puertu de entrá del Camín Real de la Mesa. Ye'l conceyu Teverga llugar bien pobláu de castiellos. Asina podemos atopar los restos del de Urria, Picu La Peña, Orcechón, Monreal o Miranda, pero, ente toos ellos destaca el Castiellu d'Alesga (preciosu topónimu) nel pueblu del mesmu nome, controlando les sos ruines la carretera que baxa del puertu Ventana, vixilando les sos muries el nueu Muséu de la Prehistoria. Esti castiellu tien, cuandu menos, orixe baxumedieval, pues ye citáu na donación del Monesteriu de Corniana a la Orde de Cluny en 1122, aunque pola so posición de control na entrada del valle de Teverga tras dexar la foz de la estrechura, nun ye descartiable que tuviere orixe romanu.

Llienzu del cuerpu principal del Castiellu d'Alesga
      Llevántase el castiellu nun promontoriu rocosu no alto'l pueblu, nun llugar dominante en metanes la vega. La parte sur, la que da a Ventana, como si ya tuviere claro nos tiempos de la so formación que dalguna vez sedría'l posadoriu d'una fortificación, ye enforma abrupta, con un pequeñu cantil nel que la roca natural da pasu a les muries de mampostería. L'otru llau, el norte, fórmalo una baxada pindia angüañu cubierta de biesca y praos nos que pacen col so mirar murniu vaques roxes de los valles. A diferencia del Castiellu d'Alba, al de Alesga pue llegase ensin demasiaes torgues. Arriba puen albidrase, enterraos ente maleza, ablanos y los mesmos escombros de les muries, un par de torruxones asína como un bon llienzu de muralla, que entá güei llevanta varios metros dende'l suelu. Ye una pena que col trabayu y les perres que dexaron na costrución del citáu museu a pocos metros del castiellu naide se decatase del gran interés que estes ruines puen tener pa dotar al conceyu con un llugar de indubiable interés cultural, y de facil acesu col que dar mayor interés al visitante.

Un de los torruxones que caltién el Castiellu d'Alesga

     Prestaríame, pa finar, animar a la xente que se pierda dacuando por estos valles nos que la hestoria d'Asturies dexó güelga dende los primeros tiempos, unos conceyos nos que lo mesmo podemos atopar saltos d'agua que biesques tupíes, grabaos neolíticos, complexos karsticos, llagos y llagunes, castros, horros y molinos, túmulos ya dólmenes. Toa una triba ensin fin nun paisaxe máxicu comu los puertos de Güeria o les foces que abren los regueros polos montes. Una ayalga cerquina que comu máquina del tiempu tresportanos al nuesu pasáu.

    

domingo, 4 de septiembre de 2011

Semeyes de biesques n'Asturies I

     Nun soi fotógrafu aficionao. Los mis intereses nun van más allá de pulsiar el botón de la cámara y dexar qu'ella faiga lo demás pero n'eses caminaes pelos montes, díis d'andariegu por caleyes somorguiaes n'árboles, baxo esti cielu nuesu, bañaos de lluz intenso, de la claridá seliquino del cielu prietu, o antroxaos ente solombres de borrina, péteme recoyer col oxetivu dalgún d'esos momentos, requexos de biesques, de muries y natura, que amosen lo que ye el monte asturianu. Tueros podríos cubiertos de mofu verde, húmedu, blandino. Muries zarrando mates, marcando caminos. Biesques de seronda convertíes en llaberintos de ramasca, alfombraes de fueyes seques.

     Siempre me prestaron eses imaxenes, dalgunes de les cuales quedaron grabaes, con mayor o menor esitu, na memoria dixital. Intentaré dir espublizándoles poquiñín a pocu. Pa entamar, delles feches nel branu del 2007 caleyando polos montes de Sobrescobiu y Llaviana na fastera del monte La Xamoca. Semeyes de biesques frondoses, húmedes, amosando tol so esplendor nun díi soleyeru comu pocos viere. Que vos preste.

 
Ramasca asgaya 1
Tresvirtiendo frutos

El tronu'l Busgosu

Camín del paraísu

lunes, 29 de agosto de 2011

Pastor Vega Tembrás, quintu na guerra Melilla (2ª Parte)

     En plenu procesu de reagrupamientu de tropes por tola xeografía española, por orde del Xeneral Subinspector de la 8ª Rexión, el soldáu Pastor Vega Tembrás abandonaba'l 23 d'agostu el Reximientu Zamora 8 siendo incorporáu 4 díis más tarde a la 4ª Compañía del 2ª Batallón del Reximientu d'Infantería Príncipe Nº3 asitiáu n'Uviéu. Por delantre queden dellos díes de guarnición ya instrucción mentantu siguen aportando más tropes. Finalmente, el 10 de setiembre sal el convoy dende Uviéu con destín Málaga, puertu d'enllaz ente la península y Melilla. Lleguen les tropes a Málaga el día 12 embarcando de la mesma nel vapor Alfonso XII que sal rumbu a Melilla aportando al díi siguiente. Un díi más tardará en llegar otru vapor de la Transmediterranea, el Ciudad de Cádiz, nel que venía tola plana mayor. Queda'l reximientu acampiáu nel campamentu de "Cabrerizas Altas".

     El exércitu español en Melilla suma ya unos 40000 efeutivos, colos que plániase una ofensiva cola intención de conquistar la mayor parte de la península de Tres Forcas. Nos díis 20 y 21 de setiembre entamen les tropes del reximientu astur a participar nes operaciones militares, prestando servicios de sofitu de les columnes que avancen sobre Tasdirt, dando-i cobertoria a les bateríes artilleres que protexíen l'avance de la división Tovar.

     El 22 llega la primer aición ofensiva, al tomar parte na conquista de la posición nomáa Zoco El-Had de Beni Sicar dientro de la división Sotomayor. El reximientu marcha en vanguardia, sofriendo los primeros ataques nos altores de Hayara-Muna. Superaes les primeres torgues al so avance, algamen la posición de Zoco El-Had, au les fuercies rifeñes presenten fuerte resistencia que nun impiden que a la fin la posición caiga nes manes del exércitu español. El reximientu permanez a la defensiva na posición. El gruesu les tropes caltienense nel campamentu asitiáu nel mesmu zocu mentantu que la 1ª Compañía del 1er Batallón ocupa un reductu avanzáu al norte del mesmu. Esta posición pasará a la hestoria militar de la campaña por ser el llugar  nel que perdió la vida el gran heroe d'esta guerra, el asturianu cabu Luis Noval. La estratexa colonial española en Marruecos fasta'l desastre d'Annual basábase en disponer  campamentos principales nos que s'acantonaben les tropes, semando dempués tola rodiada con puntos defensivos nomaos blocaos, pequeñes posiciones fortificaes con sacos terreros y pequeñes muries de piedra asina comu allambraes, ocupaos normalmente por pequeños destacamentos que munches vegaes nun sumaben más de cuatru o cincu homes. Acincaos en puntos dominantes de caminos y valles, taben demasiaes vegaes allonxaos de les aguaes, ya a tala distancia un d'otru que, atacaos por fuercies muy superiores, diben cayendo un tres d'otru ensin que hubiere tiempu de socorrelos. Asina pasó en 1921 en Annual, nun desastre que fexo que blocau tres blocau, ya los mesmos campamentos, foran cayendo un tres d'otru, dexando tres de sí munchos miles de soldaos muertos.
Representación d'un combate dientru un blocau
     Na madrugá del 28 de setiembre, les posiciones del reximientu son atacaes por fuercies de la harka de Beni-bu-Ifrur y de Alhucemas. Les tropes mores (unos 1500 homes) arrodien el campamentu ya'l reductu. Quieren poner en práutica la so táctica d'averase a les posiciones españoles ensin ser detectaos pa asaltiales dende  les mesmes trincheres, pero siendo detectaos poles patrulles de vixilancia entámase la griesca con fueu de fuselería entrambos bandos. Los combates caltienense a lo llargo tola nueche, pero al alborecer la primer compañía llanza un ataque que termina por esbaratar l'ataque rifeñu. Nos combates ambos contendentes sofrieron delles baxes. Nel reximientu Príncipe alrodiu los 25, ente muertos y feríos. El númberu de rifeños ye imposible de calcular pues yera vezu d'ellos el arramplar colos sos caíos en combate a fin de dayos sepultura acorde'l ritu musulmán.

     El 1 d'ochobre el reximientu ye relevau, marchando el segundu batallón al campamentu de Hayara-Muna, au tien el so cuartel xeneral el Xeneral Sotomayor. Equí atopamos discrepancies ente documentos de la hestoria oficial del reximientu ya'l hestorial militar del soldáu Pastor Vega. Dexándonos llevar pol caberu, el segundu batallón permanez acantonáu en Hayara-Muna au tien de repeler ataques rifeños los díis 5, 20, 21 ya  22 d'ochobre, los tres caberos fechos baxu un fuerte temporal, que finaron con más d'una docena  feríos. Refugaos los asaltos el batallón ye retiráu del frente ya unviáu a Melilla, al campamentu de Rostrogordo. Tres dellos díis de combates los soldaos abandonen les trincheres y les misiones d'escubierta pa les más llevaderes de campamentu ya escolta de convoyes. Una selmana durayos la paz, pues el 30 tornen a ocupar les posiciones de  Zoco El-Had aunque nun sufren más ataques rifeños.


     El 25 de payares, el segundu batallón ye unviáu a Nador au xúnese col batallón de cazadores de Barbastro formando una semibrigada al mando del Coronel Molo Sanz. Esta marcha cabezalera de la división Tovar pa tomar les posiciones d'Atlaten, lo que fain el 26, atrincherándose ya entamando a fortificar el llugar. Tres de ser relevaos tornen a Melilla, pasando lo que queda del añu ente los servicios de campaña en Rostrogordo y trabayos de guardia y fortificación en Zoco El-Had, Hayara-Muna y Mari-Guari. Namás fraña la rutina un serviciu estraordinariu, el 30 de payares, la 1ª y 4ª compañía del 2º batallón acompanguen al Coronel d'Estáu Mayor Jordana nun reconocimientu por territoriu enemigu ensin que se produza novedá dalguna. El 17 d'avientu declárase oficialmente finada la guerra.

     L'aniciu de 1910, nos díis que van dende'l primeru xineru fasta'l 26 d'abril, ve a los soldaos faciendo llabores de fortificación y consolidación del territoriu. Llevántense blocaos, fainse caminos, organizase tou'l territoriu que dafechu queda baxo'l control del gobernador militar de Melilla. El 26 d'abril, siete meses dempués d'aportar al Africa marroquí, a bordu'l vapor Cataluña, sal el reximientu camín de Málaga, d'au vanse a Uviéu en convoy ferroviariu, desfaciendo asina el camín andau. El 30 ya tan n'Uviéu. El reximientu tien de pasar de nueves al so tamañu de tiempos de paz, desfaense entós delles compañíes, la 3ª y 4ª de ca batallón, amás de un tercer batallón completu fechu con reservistes que caltúvose acantonau n'Asturies. El 20 de mayu por fin pue tornar al so pueblu, gociando d'una llicencia illimitada, pa ser pasáu definitivamente a la reserva el 30 de xunetu. Munches güelgues dexaría-i ensin dubia esta esperiencia bélica, quedaran-i recuerdos, bonos y malos, dalgunos dolorosos, otros, quiciaes, vergoñosos. ¿Quién sabe? Eso ye lo que nunca nun apaez ni nes hestories oficiales nin nes fueyes de serviciu, son les coses que namás son a conocer, sicasi, los familiares más averaos, quizás dalgún collaciu, esa xente que la mi xeneración ya l'anterior, nun foron quien casique nin a conocer. Quedó una medalla, que nun se si llegó dalguna vez a recoyer, pola campaña del Rif, de bronce por ser soldáu de tropa, con cinta amariella y dos pasadores que remembraben los sos combates: Zoco El-Had y Atlaten.

     La guerra queda atrás aunque'l Rif sigue siendo un polvorín, nel que se producen continuos altercaos ente fuercies españoles y rifeñes, entrando nuna paz candia que finará desendolcando na guerra más sangrienta de cuantes asocedieron cola ocupación de los territorios africanos, la que cola masacre de Annual, Arruit, etc... dará lluz a la España de Primo de Rivera, al fin de Alfonso XIII, ya'l ñacimientu d'una raza de militares dientro'l exércitu, los africanos, que dirán marcando'l destín de la nación durante varios decenios, los mesmos homes escontra los cualos llevantáronse los otros africanos, los probes, los que comu Pastor Vega foron obligaos y llucharon con valor, los camaraes d'aquellos que nun tornaron, los padres, fíos y hermanos d'aquellos que foron pasaos a cuchiellu pola traición y cobardía de los altos mandos que negociaron salvar la suya (3000 masacraos en Arruit). Caiga sobre la memoria de los escaecios l'almiración ya'l más fondu respetu. Pa los otros, los traidores y los verdugos la inorancia ya'l despreciu.

Una de les fueyes del historial militar del soldáu Pastor Vega Tembrás

martes, 23 de agosto de 2011

Pastor Vega Tembrás, quintu na guerra Melilla (1ª Parte)

Tres les güelgues del mió pasáu. Cap. I

     Hai dellos antepasaos na vida de ca ún que nunca nun son quienes a facer actu de presencia. Sicasi, dacuando, apaecen como rescamplíos alrodiu la charra que caltienen los más mayores cuandu echen la vista atrás. Son aquellos que morrieren cuantayá, aquellos que naide llegó a conocer. Pastor Vega Tembrás ye ún d'ellos. Foi el mi bisgüelu y morrió lluchando coles milicies populares allá pol mes d'ochobre del 36,  nos combates del Escampleru, tratando de frenar la ofensiva franquista que pol frente'l Nalón aporfiaba por francer el cercu a Uviéu.


     Pastor nació en Galicia, na aldea de Santa María de Recemel, nel conceyu d'As Somozas,  provincia de La Coruña el 1 de marzu de 1885. El 1 d'agostu de 1905 sedría filiáu nel exércitu como soldáu de reemplazu por un periodu de 12 años. Esto nun quería dicir que pasara inmediatamente al serviciu activu, sinón que caltendríase na reserva mentantu l'exércitu nun lo reclamara.

Ilesia de Santa María de Recemel
      El 4 de xunu de 1907 ingresaba na 3ª compañía del 2º batallón del Reximientu d'Infantería Zamora Nº 8, asitiáu n'El Ferrol. Por delantre-i quedaben unos 3 años de serviciu militar nun acantonamientu cercanu a casa, pero dellos acontecimientos que asocederíen en Melilla en 1909 tornaríen toa esta hestoria.

     En 1909, España yera un país empobrecíu, gobernáu por una clase política entá señardosa del imperiu colonial perdíu dos décades atrás. Nel repartu que se fexo d'Africa ente les potencies europees España quedó casique fora del pastel, quedando postergada a potencia de segundu orde. Tévose que conformar con un migayín del norte marroquí asina comu col desiertu costeru saharaui, el Ifni que conquistara na guera hispano-marroquí de 1860, asina comu la Guinea y Fernando Poo que-i cedió Portugal, otra potencia venía a menos pero que cuntaba col sofitu del so aliáu hestóricu: Gran Bretaña.

     El gobiernu español quería dir espardiendo'l so control sobre los territorios nos que, tres la conferencia d'Alxecires de 1906, se-i había concedíu el protectoráu, pero tenía a la contra la hostilidá de munches cábiles rifeñes que nun aceutaben l'autoridá del Sultán de Marruecos sobre los sos territorios, nin reconocíen los alcuerdos d'influencia hispano-francesa qu'elli robrara sobre'l Rif. Tres d'una serie d'enfrentamientos a lo llargo de 1908 ya entamos de 1909, nel mes de xunetu los rifeños atacaron el ferrocarril que xunía Melilla coles mines de Beni Bu Ifur, actu que aprovechó'l gobiernu español pa entamar una operación de castigu escontra les cábiles vecines, nuna operación que tenía que apurriyos prestixu ya una mayor autoridá sobre los habitantes del Rif. El gobiernu ordena'l unvíu de delles brigades formaes na so mayoría por soldaos que taben na reserva y por quintos. Hai que reseñar que n'aquella dómina  el serviciu militar nun yera universal comu lo foi dempués, sinón que ca conceyu aportaba una cuota de quintos en función del númberu de mozos disponibles. La llamá a files determinábala un sortéu. Si ún de los agraciaos podía pagase  una cuota de redención quedaba llibre de prestar el serviciu. Tamién podía pagar a otru mozu esentu pa que fora nel so llugar. Esti procesu desendolcó en que a la fin les milicies tuvieren formaes nos cuadros más baxos por xente de los seutores más probes de la sociedá, especialmente n'aquellos apostaeros menos petecibles comu yeren los africanos, o nes unidaes que diben destinaes al frente.

Sortéu de quintos
      El unvíu de esti continxente de tropes lleva a los mandos militares melillenses a aniciar una ofensiva sobro'l macizu del Gurugú, dende'l cual los rifeños diben presionando la ciudá al tiempu que los "pacos" (francotiradores rifeños) fustigaben les posiciones españoles. La ofensiva española finó no que se llamó el desastre del barrancu del Llobu, que costó la vida a casi 200 soldaos amás de varios centenares de heridos. Les tropes tuvieren que retirase a Melilla, y el gobiernu tevo que aconceyar nueves tropes coles que reforciar a les ya acantonaes nel enclave y retomar la ofensiva. La llamá a files de nuevos reservistes tres del escalabru sofríu pol exércitu amosó'l descontentu de les clases obreres colos disturbios que dieron llugar a la Selmana Tráxica de Barcelona.

Columnes de fumu nos disturbios asocedíos en Barcelona ente'l 26 de xunetu ya'l 2 d'agostu de 1909

      Cola fin d'atropar soldaos perende, treslladáronse reclutes de tolos requexos de la xeografía a dellos reximientos que teníen que partir rumbu a Melilla a nun tardar. Asina foi como aquellos acontecimientos que asocedíen a dos mil kilómetros de Galicia cruciaronse na vida del quintu Pastor Vega Tembrás, tornando lo que diba ser un serviciu tranquilu nun acantonamientu averáu al pueblu a diez meses de llucha y combates nun territroriu extranxeru, secu, ermu, sedientu del sangre que rifeños y españoles diríen espardiendo nuna guerra que intermitentemente duraría fasta 1927.

Tropes camín de la posición nomada 2ª Caseta na carretera que xunía Melilla con Nador nos primeros díes de la guerra