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miércoles, 8 de mayo de 2013

Un asturiano armado con un palo

     Hoy, 8 de mayo de 2013, se cumplen 75 años del asesinato del Mayor de Milicias D. Higinio Carrocera Mortera, militante anarcosindicalista langreano nacido en Barros. En septiembre de 1937, al mando de la 1ª brigada móvil del Ejército Popular de Asturias se enfrentaba a las brigadas navarras en el Mazucu, en las estribaciones occidentales de la sierra del Cuera. Luchando en una proporción de 5 ó 6 a 1, casi sin artillería, sin aviación que oponer a la legión Condor, con todos los frentes activos sin poder recibir refuerzos, resistió por más de una semana los embites nacionales impidiendo el derrumbe de Asturias y posibilitando el intento de consolidación de la línea del Sella. En uno de los momentos álgidos de la lucha, cuando el batallón de infantería 220 "Recula" inicia una desbandada de las posiciones en el alto del Mazucu ante la potencia de fuego enemigo, hace acto de presencia la figura de Carrocera, armado con una cachaba, repartiendo golpes a diestro y siniestro, jurando como un loco. Los milicianos vuelven a sus trincheras. El asalto de los requetés queda frenado en seco y la situación, momentaneamente, salvada. El batallón de infantería 220, "Recula", podrá deshacerse de tan infame apodo desde entonces.

En el centro, Carrocera durante el servicio militar

     Esta anécdota, real, me hizo recordar otra historia. Una historia que hablaba de unas leyes que prohibían en Madrid la reunión de grupos de asturianos o que estos portasen palos, cómo era costumbre antiguamente. ¿Leyenda o realidad? Buscando sobre el asunto, en un libro denominado "Novísima recopilación de las leyes de España", en 1805, reinando Carlos IV, encontré el siguiente texto:


                                                              LEY XVIII

                   El mismo por bando publicado en Madrid en 23 de Junio de 1803

     Prohibición de bayles de la danza prima á los Asturianos; y de juntarse en quadrillas con palos ó sin ellos fuera de la Corte.

     Por haberse notado, que los Asturianos, que se ocupan en ser mozos de cuerda, aguadores, apeadores de carbón, sirvientes, y en otros exercicios, se juntan en quadrillas con palos ó estacones á baylar la danza prima en el prado que llaman del Corregidor, inmediato á la fuente de la teja, de que resultan quimeras, alborotos, heridos y otros escándalos: se prohibe, que en cualquier dia ó noche se junten en quadrillas los Asturianos ú otras personas con palos ó sin ellos, así en el citado prado del Corregidor, como en otro parage de las afueras de esta Corte, con el motivo de tener bayle de la danza prima ni otro alguno; ni susciten quimeras ó qüestiones, formando bandos en defensa de sus Concejos, ni sobre otro asunto; pena de que, al que contraviniere, se le destinará irremisiblemente por seis años á uno de los presidios de Africa, y se le tratará como perturbador de la tranquilidad pública.




     Claro queda pues, que un asturiano, armado con un palo, un cayáu o una cachaba, no es un simple ejemplar de lámina costumbrista. Puede detener a un ejército y frenar toda una ofensiva.

     Sirvan estas líneas como mi más sentido homenaje a esos asturianos que por bailar una danza prima podían dar con sus huesos en un penal en el norte de Africa y, junto con mi admiración, a esos héroes del pueblo que fueron D. Higinio Carrocera Mortera y sus milicianos. Proelio caesa, lorem memoriae (murieron en la lucha, victoriosos en la memoria).

El final de la danza

3 comentarios:

  1. Muy interesante Florentino. Desconocía tanto la anécdota de Carrocera como la de nuestros paisanos en Madrid. Gracias por ese empeño tuyo en darnos a conocer historias de nuestra tierra.

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  2. Un placer compartir estas cosas. Mi recompensa es saber que hay gente a la que le gusta lo que escribo y que, como tú, lo encuentra de interés. Gracias.

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  3. Me encanta lo que escribe amigo y esto en especial.Mi padre fue capitán a las órdenes de Carrocera.Gracias

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